Se esperaba con ganas en Valencia el duelo entre Pamesa y TAU ya que, tras las últimas victorias de los azulejeros, el conjunto de Ivanovic podía servir como calibrador del verdadero nivel del conjunto anfitrión. Tal vez por eso -o porque el TAU es mucho TAU y defiende al límite-, Pamesa saltó al parqué sobreexcitado, perdiendo demasiados balones, cortocircuitado en la creación ofensiva y sin ver con claridad el aro vasco. El 0-5 que inflingió Rakocevic en los primeros compases se pudo compensar rápidamente (6-5) tras una innecesaria antideportiva de McDonald, pero a partir de ahí, Prigioni, Splitter y el propio Rakocevic comandaron con mano firme a un conjunto que alcanzó los 15 de diferencia en varias fases de un primer cuarto en el que debutó Nielsen.
El inicio del segundo cuarto fue esperanzador para los taronja; las rotaciones no sentaron bien al TAU y Pamesa, con más acierto ofensivo y oficio defensivo, pudo aproximarse a Baskonia, del que sólo tiraba Teletovic (30-37, min. 17). Pese a todo -incluido el arbitraje-, volvía a haber partido. Un triple de Williams y un posterior mate de Claver (35-37, min. 19) hicieron estallar al pabellón que, tras ver el encuentro perdido, volvía a creer en su equipo. El espíritu era el “Yes, we can” que rezaba -al más puro estilo Obama- una de las pancartas colgadas en el Fondo del pabellón. Pese a las dos canastas del TAU en el tramo final del cuarto (35-41), el partido estaba abierto.
El tercer cuarto comenzó de forma original; antes de sacar de banda, el TAU dispuso de dos tiros libres fruto de una técnica que se le señaló a Oliver camino del vestuario. Esa situación le concedió cierta inercia al TAU, que en sólo minuto y medio ya había vuelto a destacarse ampliamente en el marcador (35-46, min. 22), tirando por tierra, en un abrir y cerrar de ojos, buena parte del esfuerzo taronja en el segundo cuarto. Al Pamesa le tocaba volver a remar contracorriente. Los de Spahija no bajaron los brazos y siguieron intentándolo, desarrollando un soberano esfuerzo que, sin embargo, no obtuvo recompensa. El juego exterior de Rakocevic (22 puntos en ese momento) y el interior de Splitter (16 hasta entonces) eran una losa demasiado pesada. Todavía quedaban trece minutos, pero la sensación de derrota era evidente (48-61, min. 27).
Inició Pamesa el periodo final con trece puntos de desventaja (53-66) y con la firme decisión de hacer un último intento por disputar el partido. La medida adoptada fue presionar sobre Prigioni (lo hacía Oliver) y Vidal (responsabilidad de Claver o Douglas, según los casos) en toda la pista. El intento dio tímidos resultados en las primeras jugadas, pero se diluyó rápidamente, tanto como las opciones azulejeras en el encuentro. Dos buenos ataques hacían rebajar los diez puntos de desventaja y creer en el milagro, pero la ilusión duraba poco; los de Ivanovic, sin dejarla florecer, la martilleaban una vez tras otra. Los vascos, muy sólidos y con innecesarias ayudas arbitrales, se llevaron cómodamente y con la mayor ventaja del partido, dieciocho puntos, un encuentro en el que demostraron que con jugadores como Rako, Tiago, Mickeal o Teletovic, todavía son demasiado rival para Pamesa. El proyecto Spahija está en construcción y necesita un poco de tiempo.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 8.000 espectadores
Parciales: 12-27 / 23-14 / 18-25 / 20-25
Pamesa Valencia (73): Williams (12), Douglas (14), Claver (10), Miralles (5), Perovic (10) -quinteto inicial-, Martínez (7), Avdalovic (0), Oliver (5), Pietrus (2), Kuqo (4), Nielsen (4). Eliminado: Nielsen
Tau Cerámica (91): Prigioni (3), Rakocevic (22), Mickeal (16), McDonald (0), Splitter (20) -quinteto inicial- Vidal (9), Eslava (0), Teletovic (19), San Emeterio (-), Shakur (2), Barac (0). Sin eliminados
Árbitros: Arteaga, Araña y Martínez Díez
domingo, 30 de noviembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
EuroCup: Un tedioso Pamesa se estrena con victoria (83-58)
Pese a que fuera día de estreno en la EuroCup, la noche era propicia para quedarse en casa: mucho frío (dentro y fuera del pabellón), partido televisado por el canal autonómico, Champions League, y un rival sin demasiado nombre, no aconsejaban desplazarse hasta la Fuente de San Luis. Sin embargo, el efecto Spahija, las dos victorias consecutivas frente a Madrid y Cajasol, así como la ilusión en una nueva competición, hizo que cinco mil valientes dieran un aspecto acogedor a las gradas de la Fonteta. Creo que la mayoría se arrepintieron.
El partido fue malo, muy malo, y en alguna fase -por ejemplo en el primer cuarto- fue malérrimo. Ah, que no puede decirse “malérrimo”; entonces diré que fue pésimo, horrible, desquiciante. Casi tanto como el aficionado que, megáfono en mano, sacia sus ansias de protagonismo proclamando cada varios minutos: “Arriba el Pamesa, arriba el Pamesa, con el entrenador que tiene, ya tiene las pilas puestas. Alabín, Alabán, el Pamesa y nadie más”. Lo dicho. Para verlo por televisión.
Si hablamos del juego, Pamesa tardó quince minutos en entrar en el partido. Hasta entonces permitió que un rival con mucho futuro (Milutinovic tiene acné juvenil, y no es el único) pero poco presente, le tuteara de forma innecesaria. Sólo Perovic (8 puntos y 15 de valoración en el primer cuarto) mantuvo a los taronja en el encuentro y el electrónico. En los visitantes era Dragan Labovic quien tiraba del carro. Sin embargo, y pese a la igualdad, el partido ni siquiera era emocionante. El momento más vibrante -y prometo que no me gusta que así sea- se vivió cuando Williams y Lazic, como si de Rocky y Drago se tratara, se enzarzaron a puñetazos camino del vestuario. La última jugada del primer tiempo tuvo la culpa. Una técnica por cabeza y asunto terminado.
La reaunudación no fue mucho mejor, y aunque los azulejeros, de forma paulatina, fueron marcando las lógicas distancias en el marcador, no rompieron el partido de forma definitiva hasta los últimos minutos. El tedio seguía apoderándose de los sufridos espectadores y únicamente alguna jugada puntual los hacía desperezarse.
En resumen, victoria sin historia, sin estridencias, sin emoción y, eso sí, sin lesiones ni mayores problemas. El domingo vuelve lo serio. Llega el TAU.
Pamesa Valencia (83): Williams (11), Douglas (4), Claver (6), Miralles (4), Perovic (16) -quinteto inicial-, Martínez (12), Avdalovic (5), Oliver (8), Pietrus (6), Kuqo (13). Eliminado: Pietrus
FMP Zeleznik (58): Covic (9), Ilic (2), Musli (5), Pniny (5), Milutinovic (0) -quinteto inicial- Labovic (20), Markovic (2), Lazic (0), Raduljica (0), Protic (2), Samardziski (11), Jeremic (2). Eliminado: Ilic.
Árbitros: Jersan (Slo), Lopes (Por) y Bissang (Fra)
Fuente de San Luis (Valencia). 4.800 espectadores
Parciales: 14-12 / 22-15 / 18-16 / 29-13
El partido fue malo, muy malo, y en alguna fase -por ejemplo en el primer cuarto- fue malérrimo. Ah, que no puede decirse “malérrimo”; entonces diré que fue pésimo, horrible, desquiciante. Casi tanto como el aficionado que, megáfono en mano, sacia sus ansias de protagonismo proclamando cada varios minutos: “Arriba el Pamesa, arriba el Pamesa, con el entrenador que tiene, ya tiene las pilas puestas. Alabín, Alabán, el Pamesa y nadie más”. Lo dicho. Para verlo por televisión.
Si hablamos del juego, Pamesa tardó quince minutos en entrar en el partido. Hasta entonces permitió que un rival con mucho futuro (Milutinovic tiene acné juvenil, y no es el único) pero poco presente, le tuteara de forma innecesaria. Sólo Perovic (8 puntos y 15 de valoración en el primer cuarto) mantuvo a los taronja en el encuentro y el electrónico. En los visitantes era Dragan Labovic quien tiraba del carro. Sin embargo, y pese a la igualdad, el partido ni siquiera era emocionante. El momento más vibrante -y prometo que no me gusta que así sea- se vivió cuando Williams y Lazic, como si de Rocky y Drago se tratara, se enzarzaron a puñetazos camino del vestuario. La última jugada del primer tiempo tuvo la culpa. Una técnica por cabeza y asunto terminado.
La reaunudación no fue mucho mejor, y aunque los azulejeros, de forma paulatina, fueron marcando las lógicas distancias en el marcador, no rompieron el partido de forma definitiva hasta los últimos minutos. El tedio seguía apoderándose de los sufridos espectadores y únicamente alguna jugada puntual los hacía desperezarse.
En resumen, victoria sin historia, sin estridencias, sin emoción y, eso sí, sin lesiones ni mayores problemas. El domingo vuelve lo serio. Llega el TAU.
Pamesa Valencia (83): Williams (11), Douglas (4), Claver (6), Miralles (4), Perovic (16) -quinteto inicial-, Martínez (12), Avdalovic (5), Oliver (8), Pietrus (6), Kuqo (13). Eliminado: Pietrus
FMP Zeleznik (58): Covic (9), Ilic (2), Musli (5), Pniny (5), Milutinovic (0) -quinteto inicial- Labovic (20), Markovic (2), Lazic (0), Raduljica (0), Protic (2), Samardziski (11), Jeremic (2). Eliminado: Ilic.
Árbitros: Jersan (Slo), Lopes (Por) y Bissang (Fra)
Fuente de San Luis (Valencia). 4.800 espectadores
Parciales: 14-12 / 22-15 / 18-16 / 29-13
jueves, 20 de noviembre de 2008
El nuevo Pamesa vence a un grande en horas bajas (82-66)
Lo apuntó en Málaga y se ha confirmado esta noche en la Fonteta: Spahija, en tan sólo 10 días, ha cambiado al Pamesa. El giro no ha sido de 180 grados -tampoco era necesario- pero sí de la suficiente magnitud como para que, en Valencia, el futuro baloncestístico se vea de otra manera. Con sólo dos dosis de medicamento croata, el público -que poblaba de manera más abundante de lo habitual las gradas- revivió y vibró como no lo hacía desde la época de Montecchia, Oberto y Tomasevic.
Pamesa, que sigue defendiendo con la misma o mayor intensidad, ha cambiado, básicamente, en su forma de afrontar el ataque. Ahora mira el aro mucho más de cerca, juega más con los pivots -se vuelca en ellos- y, sobre todo, trata de equilibrar su juego interior-exterior, situación que no se producía con Fotis. Lógicamente, no siempre se aplican las recetas de Spahija y todavía hay momentos en que la tentación del triple fácil inflama las mentes de los valencianos -sobre todo la de Douglas-, pero todo lo dicho se resume en que de los 25 puntos que anotaron los azulejeros en el primer cuarto, 18 provenían del poker interior: Claver, Miralles, Kuqo y Perovic. La novedad es más que evidente.
Por su parte, el Madrid vagó durante muchos minutos de la primera parte por el parqué sin encontrar un ritmo que le conviniera. Sólo la aparición de Hosley -en el primer cuarto- y la de Llull -en el segundo- animó un poco el ataque blanco, demasiado previsible para la infatigable zaga taronja. De hecho, en algunas fases del segundo cuarto los madridistas, sin Sánchez ni Papadopoulos, fueron 15 puntos abajo, desventaja que mitigaron a base de tiros libres al borde del descanso (44-35).
El inicio del tercer cuarto fue de muchos errores e imprecisiones por parte de ambos conjuntos, pero también del trío arbitral. En casi 5 minutos el parcial era un pírrico 4-4 y tanto el público como los propios jugadores estaban soliviantados con los colegiados. Pamesa comenzó a errar cerca del aro y buscó, de nuevo, el recurso del triple; no funcionó. El Madrid, una sombra de sí mismo, no conseguía remontar y sobrevivía a base de escasas jugadas de calidad de Felipe Reyes. Esa dinámica varió en el tramo final del cuarto: los de Plaza, muy tocados (el rictus de Alberto Herreros era un poema) seguían sin encontrar el camino; Pamesa con dos triples de Douglas y otro de Williams y la técnica sancionada a Massey dieron un acelerón casi definitivo (67-46). En ese momento, la valoración de Pamesa era 80 (con 5 jugadores por encima de los diez puntos); la del Real Madrid, 37 (y sólo con Hervelle en diez puntos).
El último cuarto no tuvo historia. Pamesa, cada vez más convencido de su victoria, no hizo más que mantener su distancia –matizada en los dos últimos minutos- ante un Real Madrid que vagaba como alma en pena por la Fuente de San Luis y que sólo cuando ya estaba decidido el partido maquilló el resultado. En resumen, Pamesa es otro; el Madrid, el de toda la temporada. Y, lo siento, pero creo que Fotis ha reservado un asiento para Plaza. Tiempo al tiempo.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 8.000 espectadores
Parciales: 25-16 / 19-19 / 23-11 / 15-20
Pamesa Valencia (82): Williams (17), Martínez (1), Claver (8), Miralles (14), Perovic (15) -quinteto inicial-, Douglas (12), Avdalovic (0), Oliver (11), Pietrus (0), Kuqo (4). Sin eliminados
Real Madrid (66): López (3), Bullock (13), Mumbrú (9), Hamilton (5), Reyes (12) -quinteto inicial- Massey (6), Hosley (6), Hervelle (5), Tomas (0), Llull (7), Papadopoulos (-). Sin eliminados
Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y Munar
Pamesa, que sigue defendiendo con la misma o mayor intensidad, ha cambiado, básicamente, en su forma de afrontar el ataque. Ahora mira el aro mucho más de cerca, juega más con los pivots -se vuelca en ellos- y, sobre todo, trata de equilibrar su juego interior-exterior, situación que no se producía con Fotis. Lógicamente, no siempre se aplican las recetas de Spahija y todavía hay momentos en que la tentación del triple fácil inflama las mentes de los valencianos -sobre todo la de Douglas-, pero todo lo dicho se resume en que de los 25 puntos que anotaron los azulejeros en el primer cuarto, 18 provenían del poker interior: Claver, Miralles, Kuqo y Perovic. La novedad es más que evidente.
Por su parte, el Madrid vagó durante muchos minutos de la primera parte por el parqué sin encontrar un ritmo que le conviniera. Sólo la aparición de Hosley -en el primer cuarto- y la de Llull -en el segundo- animó un poco el ataque blanco, demasiado previsible para la infatigable zaga taronja. De hecho, en algunas fases del segundo cuarto los madridistas, sin Sánchez ni Papadopoulos, fueron 15 puntos abajo, desventaja que mitigaron a base de tiros libres al borde del descanso (44-35).
El inicio del tercer cuarto fue de muchos errores e imprecisiones por parte de ambos conjuntos, pero también del trío arbitral. En casi 5 minutos el parcial era un pírrico 4-4 y tanto el público como los propios jugadores estaban soliviantados con los colegiados. Pamesa comenzó a errar cerca del aro y buscó, de nuevo, el recurso del triple; no funcionó. El Madrid, una sombra de sí mismo, no conseguía remontar y sobrevivía a base de escasas jugadas de calidad de Felipe Reyes. Esa dinámica varió en el tramo final del cuarto: los de Plaza, muy tocados (el rictus de Alberto Herreros era un poema) seguían sin encontrar el camino; Pamesa con dos triples de Douglas y otro de Williams y la técnica sancionada a Massey dieron un acelerón casi definitivo (67-46). En ese momento, la valoración de Pamesa era 80 (con 5 jugadores por encima de los diez puntos); la del Real Madrid, 37 (y sólo con Hervelle en diez puntos).
El último cuarto no tuvo historia. Pamesa, cada vez más convencido de su victoria, no hizo más que mantener su distancia –matizada en los dos últimos minutos- ante un Real Madrid que vagaba como alma en pena por la Fuente de San Luis y que sólo cuando ya estaba decidido el partido maquilló el resultado. En resumen, Pamesa es otro; el Madrid, el de toda la temporada. Y, lo siento, pero creo que Fotis ha reservado un asiento para Plaza. Tiempo al tiempo.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 8.000 espectadores
Parciales: 25-16 / 19-19 / 23-11 / 15-20
Pamesa Valencia (82): Williams (17), Martínez (1), Claver (8), Miralles (14), Perovic (15) -quinteto inicial-, Douglas (12), Avdalovic (0), Oliver (11), Pietrus (0), Kuqo (4). Sin eliminados
Real Madrid (66): López (3), Bullock (13), Mumbrú (9), Hamilton (5), Reyes (12) -quinteto inicial- Massey (6), Hosley (6), Hervelle (5), Tomas (0), Llull (7), Papadopoulos (-). Sin eliminados
Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y Munar
viernes, 7 de noviembre de 2008
Un Pamesa bipolar vence a un flojo Granada (83-66)
Tras la destitución de Katsikaris, existía curiosidad entre la afición valenciana por saber cómo iban a responder los jugadores que hoy dirigía Mulero. Este partido de interregno -entre la salida de Fotis y la llegada de Spahija- sólo podía servir para ver si la actitud de la plantilla de Pamesa variaba respecto a la exhibida en los últimos encuentros. Y lo cierto es que sí varió, al menos de inicio.
Los primeros minutos fueron de una intensidad defensiva tal, que los taronja, sin alardes ofensivos, marcaron rápidas distancias (12-1, min. 4), dejando bien claro a Granada quien mandaba en la pista. El equipo, por momentos, pareció otro: constantes dos contra uno; mucha presión sobre la línea de pase; dura pelea por el rebote… Sin embargo, tras el inicial arreón azulejero, el encuentro entró en una fase anodina de múltiples cambios -Mulero usó diez jugadores en el primer cuarto- y de constantes errores por uno y otro bando. Esta situación, acompañada de una preocupante escasez de ideas ofensivas, se prolongó no sólo durante el resto del primer cuarto (22-14, min. 10) sino también durante buena parte del segundo.
En medio del carrusel de cambios, Pamesa llegó a desconcertar a Granada y marcó una nueva máxima distancia (35-18, min. 16), pero dos triples consecutivos de los hombres de Poch devolvieron la situación al punto en que se encontraba desde el inicio (35-24, min. 17). Ni los valencianos cerraban el encuentro, ni los andaluces, un conjunto flojo y todavía más con la baja de Borchart, se aproximaban como para poner nerviosos a los espectadores de la Fonteta. Pese a ello, el 38-30 que reflejaba el electrónico al descanso hacía que todo quedara abierto para el segundo tiempo.
Pamesa saltó al parqué con los mismos hombres que habían iniciado el encuentro, pero el efecto no fue el mismo. Mientras Mulero aguantó ese quinteto, el partido estuvo nivelado y moviéndose en el entorno de los 10 puntos, hasta que una pésima selección de tiro de los azulejeros y varios aciertos encadenados del ataque granadino pusieron el marcador en sólo 4 puntos de distancia (48-44, min. 26). Para qué negarlo, entonces sí aparecieron los nervios en la Fonteta. El desastre contra el Manresa estaba muy próximo y amenazaba con repetirse. En ese tramo final del cuarto, volvió a intentarlo Pamesa, pero a cada demarraje de los de Mulero respondían de forma pausada pero certera los de Poch, que a base de ir “haciendo la goma” y mantener su peculiar ritmo de partido, se plantaron a rueda de su rival a sólo diez minutos de la cima (56-53 min. 30). Los nervios ya eran tímidos pitos.
Se conjuró Pamesa; los jugadores, conscientes de lo que estaba en juego, se animaban, se aplaudían, se motivaban; tal vez demasiado. Douglas se puso de pie en el sillín, pero Scepanovic hizo lo propio y con un triple frontal igualó el encuentro por vez primera desde el doble cero inicial (61-61, min. 34). De repente el reloj corrió hacia atrás y durante el tiempo muerto de Mulero volvimos al domingo por la mañana. Yo confesaría haber visto el espíritu de Asselin, el de Ponsarnau e incluso los de Fotis y Rogers revoloteando por la Fonteta. Tras dos pérdidas azulejeras y con 63-63, nuevo tiempo muerto, algunos pitos y más espíritus. Sin embargo, cuando peor pintaban las cosas, llegaron Perovic, Williams y Douglas para solucionar el tema. Kosta, Shammond y Rubén, “los cazafantasmas”, dirigieron un increíble parcial de 20-3 en los últimos 5 minutos para salvar a su equipo de una nueva humillación en casa y de una costosa hipoteca de cara a la Copa del Rey. Desde luego, el resultado final no refleja lo difícil que le ha resultado a Pamesa, necesitado de un psicólogo que lo ponga en su sitio, esta victoria.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 7.200 espectadores
Parciales: 22-14 / 16-16 / 18-23 / 27-13
Pamesa Valencia (83): Williams (11), Douglas (20), Claver (6), Miralles (5), Kuqo (9) -quinteto inicial-, Perovic (19), Dikoudis (-), Avdalovic (5), Oliver (5), Pietrus (0), Martínez (3). Sin eliminados
CB Granada (66): Gianella (5), Hunter (16), Scepanovic (17), Gutiérrez (9), Maric (2) -quinteto inicial- Cherry (4), Martín (0), Aguilar (10), Videnov (0), Higgins (3), Fernández (0). Eliminados: Gianella y Maric
Árbitros: Pérez Pérez, Guirao y Muñoz.
Los primeros minutos fueron de una intensidad defensiva tal, que los taronja, sin alardes ofensivos, marcaron rápidas distancias (12-1, min. 4), dejando bien claro a Granada quien mandaba en la pista. El equipo, por momentos, pareció otro: constantes dos contra uno; mucha presión sobre la línea de pase; dura pelea por el rebote… Sin embargo, tras el inicial arreón azulejero, el encuentro entró en una fase anodina de múltiples cambios -Mulero usó diez jugadores en el primer cuarto- y de constantes errores por uno y otro bando. Esta situación, acompañada de una preocupante escasez de ideas ofensivas, se prolongó no sólo durante el resto del primer cuarto (22-14, min. 10) sino también durante buena parte del segundo.
En medio del carrusel de cambios, Pamesa llegó a desconcertar a Granada y marcó una nueva máxima distancia (35-18, min. 16), pero dos triples consecutivos de los hombres de Poch devolvieron la situación al punto en que se encontraba desde el inicio (35-24, min. 17). Ni los valencianos cerraban el encuentro, ni los andaluces, un conjunto flojo y todavía más con la baja de Borchart, se aproximaban como para poner nerviosos a los espectadores de la Fonteta. Pese a ello, el 38-30 que reflejaba el electrónico al descanso hacía que todo quedara abierto para el segundo tiempo.
Pamesa saltó al parqué con los mismos hombres que habían iniciado el encuentro, pero el efecto no fue el mismo. Mientras Mulero aguantó ese quinteto, el partido estuvo nivelado y moviéndose en el entorno de los 10 puntos, hasta que una pésima selección de tiro de los azulejeros y varios aciertos encadenados del ataque granadino pusieron el marcador en sólo 4 puntos de distancia (48-44, min. 26). Para qué negarlo, entonces sí aparecieron los nervios en la Fonteta. El desastre contra el Manresa estaba muy próximo y amenazaba con repetirse. En ese tramo final del cuarto, volvió a intentarlo Pamesa, pero a cada demarraje de los de Mulero respondían de forma pausada pero certera los de Poch, que a base de ir “haciendo la goma” y mantener su peculiar ritmo de partido, se plantaron a rueda de su rival a sólo diez minutos de la cima (56-53 min. 30). Los nervios ya eran tímidos pitos.
Se conjuró Pamesa; los jugadores, conscientes de lo que estaba en juego, se animaban, se aplaudían, se motivaban; tal vez demasiado. Douglas se puso de pie en el sillín, pero Scepanovic hizo lo propio y con un triple frontal igualó el encuentro por vez primera desde el doble cero inicial (61-61, min. 34). De repente el reloj corrió hacia atrás y durante el tiempo muerto de Mulero volvimos al domingo por la mañana. Yo confesaría haber visto el espíritu de Asselin, el de Ponsarnau e incluso los de Fotis y Rogers revoloteando por la Fonteta. Tras dos pérdidas azulejeras y con 63-63, nuevo tiempo muerto, algunos pitos y más espíritus. Sin embargo, cuando peor pintaban las cosas, llegaron Perovic, Williams y Douglas para solucionar el tema. Kosta, Shammond y Rubén, “los cazafantasmas”, dirigieron un increíble parcial de 20-3 en los últimos 5 minutos para salvar a su equipo de una nueva humillación en casa y de una costosa hipoteca de cara a la Copa del Rey. Desde luego, el resultado final no refleja lo difícil que le ha resultado a Pamesa, necesitado de un psicólogo que lo ponga en su sitio, esta victoria.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 7.200 espectadores
Parciales: 22-14 / 16-16 / 18-23 / 27-13
Pamesa Valencia (83): Williams (11), Douglas (20), Claver (6), Miralles (5), Kuqo (9) -quinteto inicial-, Perovic (19), Dikoudis (-), Avdalovic (5), Oliver (5), Pietrus (0), Martínez (3). Sin eliminados
CB Granada (66): Gianella (5), Hunter (16), Scepanovic (17), Gutiérrez (9), Maric (2) -quinteto inicial- Cherry (4), Martín (0), Aguilar (10), Videnov (0), Higgins (3), Fernández (0). Eliminados: Gianella y Maric
Árbitros: Pérez Pérez, Guirao y Muñoz.
martes, 4 de noviembre de 2008
La hora de Fotis
Era 11 de octubre de 2008 y el reloj marcaba, aproximadamente, las 21 horas. Pamesa acababa de caer ampliamente derrotado en el Palau Blaugrana, y el ambiente que se vivía en las entrañas del mítico pabellón deportivo evidenciaba el disgusto de la directiva de Pamesa con su técnico y jugadores. Más allá de la pobre imagen ofrecida en pretemporada, el primer partido oficial de cierto nivel, frente a uno de los gallitos de la ACB, se había saldado con una derrota que escocía, no tanto por el resultado, como por la sensación de impotencia que se había transmitido a toda España a través de Televisión Española. Los rostros de Llorente y Rogers lo decían todo. Los de la plantilla, también. Fue en ese momento cuando me di cuenta (nos dimos cuenta los allí presentes) de que a Fotis le quedaba en el banquillo de Pamesa, exactamente, el tiempo que tardara en encadenar dos resultados negativos.
Sinceramente, pensé que lo propicio del calendario evitaría dicha situación, al menos, hasta el doble enfrentamiento ante Unicaja y Real Madrid previsto para mitad de noviembre. Me equivoqué. Incluso, llegué a valorar que, tal vez, si Perovic se acoplaba, si Claver explotaba, si Dikoudis y Douglas se despertaban, si Vule se recuperaba o si sucedía todo ello al unísono, esas dos derrotas y, con ellas, la temida destitución, no llegaran a producirse nunca. Me volví a equivocar. De hecho, la aplastante victoria frente a Estudiantes no fue más que un espejismo que ocultó, durante unos días, la cruda realidad: la de la temporada pasada, la de la pretemporada, la del último cuarto frente al Fuenla, la del Palau y, evidentemente, la de Menorca y Manresa. Y es que, al final, queramos o no, la verdad brilla, refulge y se hace patente.
Creo que Fotis es un hombre honrado y trabajador, que es buena persona. También creo que imprimió un nuevo aire a este Pamesa cuando se hizo cargo del mismo en la sexta jornada de la temporada 2006-2007. Pero, al mismo tiempo, pienso que no gestionó adecuadamente sus recursos durante la temporada pasada cuando hizo una temporada regular, demasiado regular, apabullando a los débiles e hincando la rodilla contra los grandes, y no superando los cuartos de final de ninguna de las tres competiciones en las que estuvo. Pero, sobre todo, creo que no ha estado a la altura durante lo que llevamos de esta. El problema no es el balance 3-3; el problema es la sensación de indolencia, de apatía de este conjunto que ha llegado a ser pitado en dos de los tres partidos jugados en La Fonteta. Muy probablemente, seguro, toda la responsabilidad no es suya, y los jugadores, esos jugadores que no siempre siguen sus sistemas, que se evaden de los partidos con cierta habitualidad, que no cierran el rebote frente a Manresa, que no defienden en el tramo final de los partidos contra Fuenla o Menorca, etc., comparten con él, a partes iguales, esa responsabilidad. Pero la plantilla es la que es (y no es mala) y, por eso, el responsable último, más allá del propio Llorente o de Rogers (que también ha ido por el aire) es el entrenador. Por eso, y no por otra cosa, era la hora de Katsikaris. Sinceramente, lo siento Fotis. Bon vent i bona barca.
Ahora sólo queda esperar y desear que los dirigentes de Pamesa acierten con la elección de nuevo técnico, y que sea quien sea el que venga (Martínez, Pepu, Spahija o Scariolo) saque el máximo provecho de una plantilla que necesita un nuevo guía espiritual, lo mismo que esta afición necesita de nuevos alicientes para volver a vibrar con su equipo. Así sea.
Sinceramente, pensé que lo propicio del calendario evitaría dicha situación, al menos, hasta el doble enfrentamiento ante Unicaja y Real Madrid previsto para mitad de noviembre. Me equivoqué. Incluso, llegué a valorar que, tal vez, si Perovic se acoplaba, si Claver explotaba, si Dikoudis y Douglas se despertaban, si Vule se recuperaba o si sucedía todo ello al unísono, esas dos derrotas y, con ellas, la temida destitución, no llegaran a producirse nunca. Me volví a equivocar. De hecho, la aplastante victoria frente a Estudiantes no fue más que un espejismo que ocultó, durante unos días, la cruda realidad: la de la temporada pasada, la de la pretemporada, la del último cuarto frente al Fuenla, la del Palau y, evidentemente, la de Menorca y Manresa. Y es que, al final, queramos o no, la verdad brilla, refulge y se hace patente.
Creo que Fotis es un hombre honrado y trabajador, que es buena persona. También creo que imprimió un nuevo aire a este Pamesa cuando se hizo cargo del mismo en la sexta jornada de la temporada 2006-2007. Pero, al mismo tiempo, pienso que no gestionó adecuadamente sus recursos durante la temporada pasada cuando hizo una temporada regular, demasiado regular, apabullando a los débiles e hincando la rodilla contra los grandes, y no superando los cuartos de final de ninguna de las tres competiciones en las que estuvo. Pero, sobre todo, creo que no ha estado a la altura durante lo que llevamos de esta. El problema no es el balance 3-3; el problema es la sensación de indolencia, de apatía de este conjunto que ha llegado a ser pitado en dos de los tres partidos jugados en La Fonteta. Muy probablemente, seguro, toda la responsabilidad no es suya, y los jugadores, esos jugadores que no siempre siguen sus sistemas, que se evaden de los partidos con cierta habitualidad, que no cierran el rebote frente a Manresa, que no defienden en el tramo final de los partidos contra Fuenla o Menorca, etc., comparten con él, a partes iguales, esa responsabilidad. Pero la plantilla es la que es (y no es mala) y, por eso, el responsable último, más allá del propio Llorente o de Rogers (que también ha ido por el aire) es el entrenador. Por eso, y no por otra cosa, era la hora de Katsikaris. Sinceramente, lo siento Fotis. Bon vent i bona barca.
Ahora sólo queda esperar y desear que los dirigentes de Pamesa acierten con la elección de nuevo técnico, y que sea quien sea el que venga (Martínez, Pepu, Spahija o Scariolo) saque el máximo provecho de una plantilla que necesita un nuevo guía espiritual, lo mismo que esta afición necesita de nuevos alicientes para volver a vibrar con su equipo. Así sea.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Manresa hunde la nave de Katsikaris en la Fonteta (75-82)
Sorprendió Fotis a casi todos dando inicio al partido con una dupla interior compuesta por Kuqo y Miralles (apuntalados por Claver en el tres) y, lo que es más llamativo, dándole continuidad durante todo el primer cuarto. El catalán y el albanés respondieron a la confianza de su técnico convirtiéndose en los catalizadores del ataque -por momentos variado y espectacular- de su equipo, pero las carencias en tareas defensivas (sólo cuatro faltas cometidas) impidieron que Pamesa se despegara en el marcador. Asselin -8 puntos en ese cuarto- beneficiado por los constantes bloqueos de sus compañeros, fue un constante mal sueño para Kuqo, lo que unido a la efectividad de Manresa desde el perímetro (57% en triples), dejó un primer cuarto divertido y, sobre todo, muy nivelado.
Los siguientes minutos presentaron novedades en cuanto a los protagonistas pero no en la dinámica del partido. Pamesa seguía centrado en el ataque (con Perovic y, especialmente, Williams en la tarea de engrosar el marcador) y descuidando su retaguardia. Manresa, por su parte, seguía a la suya; sin lanzar un solo tire libre en todo el cuarto (muestra de su escaso juego interior en este periodo), se marchó arriba al descanso gracias al rebote (8 más hasta ese momento) y los triples: 4 convertidos sobre 6 intentados en este cuarto, para un total de 8 sobre 13 (62%) en los primeros veinte minutos. La peor noticia para Pamesa era que no había un hombre referencia al que frenar en el perímetro; hasta seis jugadores de Ponsarnau habían anotado desde el 6´25.
El tercer cuarto sí varió lo visto hasta el momento. Ponsarnau sabía que no podía vivir sólo del triple y Fotis que no podría ganar sin meter una mayor intensidad defensiva. El partido perdió creatividad y ganó en choque, fricción y físico. Manresa se olvidó del triple y recuperó a Asselin; Pamesa convirtió a Pietrus en la sombra del dominicano. En la zona se repartía por doquier y Miralles y Alzamora (antideportiva incluida) se unieron a la fiesta. La emoción invadía la Fonteta al final del tercer cuarto.
Pero conforme avanzaba el periodo final, la emoción se convirtió en intranquilidad. Las recetas de Fotis no surtían efecto y Manresa, que dio un recital en este cuarto, se afianzaba (62-70, min. 35) al frente del electrónico. Pamesa estaba absolutamente bloqueado en ataque, sin que nadie mirara al aro; sólo jugaba Williams. A falta de 2.44, con 67-77 en el marcador y balón para Pamesa, el público sentía que el partido se había escapado y, con él, el ilusionante proyecto Katsikaris para esta temporada.
El balance de tres victorias y tres derrotas, dos de ellas consecutivas frente a Menorca y Manresa, comienza a complicar la clasificación para la Copa del Rey y dejan al técnico griego ante una comprometida situación; si no hay novedades antes, el viernes, ante Granada, tendrá su última posibilidad de redención.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 7.000 espectadores
Parciales: 22-21 / 17-20 / 20-20 / 16-21
Pamesa Valencia (75): Oliver (1), Douglas (10), Claver (7), Miralles (5), Kuqo (10) -quinteto inicial-, Perovic (9), Dikoudis (1), Avdalovic (0), Williams (23), Pietrus (4), Martínez (5). Sin eliminados
Ricoh Manresa (82): Rodríguez (11), Rubio (4), Sánchez (5), Montañez (13), Asselin (21) -quinteto inicial- Grimau (4), Bulfoni (10), Balmón (3), Alzamora (9), San Miguel (2). Sin eliminados.
Árbitros: García Ortiz, Fernández y Zafra
Los siguientes minutos presentaron novedades en cuanto a los protagonistas pero no en la dinámica del partido. Pamesa seguía centrado en el ataque (con Perovic y, especialmente, Williams en la tarea de engrosar el marcador) y descuidando su retaguardia. Manresa, por su parte, seguía a la suya; sin lanzar un solo tire libre en todo el cuarto (muestra de su escaso juego interior en este periodo), se marchó arriba al descanso gracias al rebote (8 más hasta ese momento) y los triples: 4 convertidos sobre 6 intentados en este cuarto, para un total de 8 sobre 13 (62%) en los primeros veinte minutos. La peor noticia para Pamesa era que no había un hombre referencia al que frenar en el perímetro; hasta seis jugadores de Ponsarnau habían anotado desde el 6´25.
El tercer cuarto sí varió lo visto hasta el momento. Ponsarnau sabía que no podía vivir sólo del triple y Fotis que no podría ganar sin meter una mayor intensidad defensiva. El partido perdió creatividad y ganó en choque, fricción y físico. Manresa se olvidó del triple y recuperó a Asselin; Pamesa convirtió a Pietrus en la sombra del dominicano. En la zona se repartía por doquier y Miralles y Alzamora (antideportiva incluida) se unieron a la fiesta. La emoción invadía la Fonteta al final del tercer cuarto.
Pero conforme avanzaba el periodo final, la emoción se convirtió en intranquilidad. Las recetas de Fotis no surtían efecto y Manresa, que dio un recital en este cuarto, se afianzaba (62-70, min. 35) al frente del electrónico. Pamesa estaba absolutamente bloqueado en ataque, sin que nadie mirara al aro; sólo jugaba Williams. A falta de 2.44, con 67-77 en el marcador y balón para Pamesa, el público sentía que el partido se había escapado y, con él, el ilusionante proyecto Katsikaris para esta temporada.
El balance de tres victorias y tres derrotas, dos de ellas consecutivas frente a Menorca y Manresa, comienza a complicar la clasificación para la Copa del Rey y dejan al técnico griego ante una comprometida situación; si no hay novedades antes, el viernes, ante Granada, tendrá su última posibilidad de redención.
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 7.000 espectadores
Parciales: 22-21 / 17-20 / 20-20 / 16-21
Pamesa Valencia (75): Oliver (1), Douglas (10), Claver (7), Miralles (5), Kuqo (10) -quinteto inicial-, Perovic (9), Dikoudis (1), Avdalovic (0), Williams (23), Pietrus (4), Martínez (5). Sin eliminados
Ricoh Manresa (82): Rodríguez (11), Rubio (4), Sánchez (5), Montañez (13), Asselin (21) -quinteto inicial- Grimau (4), Bulfoni (10), Balmón (3), Alzamora (9), San Miguel (2). Sin eliminados.
Árbitros: García Ortiz, Fernández y Zafra
lunes, 20 de octubre de 2008
Pamesa recupera la sonrisa frente al Estudiantes (96-73)
El duelo de hoy en la Fonteta no era un partido más. Las aguas bajaban revueltas en Valencia tras la pobre imagen ofrecida por los taronja en el Palau Blaugrana la semana pasada, y los discípulos de Fotis eran conscientes de la importancia del encuentro para lavar su imagen y la de su técnico. En el bando contrario, Casimiro, que ya se llevó de aquí una victoria hace menos de un mes en el partido de presentación de los azulejeros, había aleccionado debidamente a sus discípulos para repetir hazaña.
Estas circunstancias se dejaron sentir en la intensidad con la que ambos conjuntos afrontaron el encuentro desde el salto inicial, viviéndose un primer cuarto denso y emocionante pero, salvo excepciones, de escasa calidad técnica. Sin duda, más corazón que cabeza en un periodo que, prácticamente, duró treinta minutos; en él se vivieron de constantes alternancias en el marcador, sin que ninguno de ambos conjuntos consiguiera imponer claramente su juego. Una canasta de Oliver sobre la bocina concedió a Pamesa la ventaja de un punto que finalmente reflejó el electrónico (25-24).
Sin embargo, el segundo cuarto fue otra historia. Pamesa borró de la pista a un Estudiantes que era incapaz de crear juego de ataque con fluidez y se atascó ante la sólida defensa de un Pamesa que, ahora sí, impuso un ritmo vivo y alegre. Con Oliver en la dirección, la previsibilidad del primer cuarto dejó paso a elevadas dosis de creatividad, aprovechando los recursos de Perovic en el poste alto, las penetraciones de Claver y Pietrus remontando línea de fondo, y el contraataque y los triples de Martínez y Douglas. Un parcial 17-7 permitió que los valencianos alcanzaran la máxima diferencia del encuentro hasta ese momento (40-29). Sonreía la Fonteta y Casimiro se veía obligado a parar el partido con un tiempo muerto. El minuto de reflexión planteado por el entrenador estudiantil no frenó, ni mucho menos, la sangría de su equipo, que seguía hundiéndose y se marchó al vestuario con una desventaja de 19 en este cuarto, para una deuda total de 20 puntos (55-35). El partido parecía sentenciado.
Sin embargo, Estudiantes, conocedor de la remontada que estuvo a punto de culminar Fuenlabrada en esta misma cancha hace diez días, salió a por todas, y consiguió hacer saltar las alarmas azulejeras. En los primeros cuatro minutos del tercer cuarto Pamesa únicamente anoto dos canastas, permitiendo que Estudiantes rebajara la diferencia hasta los 13 puntos (59-46). Quedaba mucho partido, más de 15 minutos, pero fue un espejismo. Un tiempo muerto de Fotis y la recuperación de la concentración por parte de sus jugadores devolvieron el partido a los cauces por los que venía discurriendo (74-55, min. 30).
El último cuarto no tuvo más historia que ver si Pamesa alcanzaba o no la centena de puntos, o si alguno de sus jugadores, como por ejemplo Claver, que estuvo brillante en la jornada de hoy, seguían mejorando sus estadísticas. Al fin y a la postre victoria relativamente cómoda para Pamesa, que salva una semana complicada y devuelve la tranquilidad a tierras valencianas. El Estu perdió una buena oportunidad.
Pamesa Valencia: Williams (15), Douglas (12), Dikoudis (4), Claver (23), Perovic (8) –quinteto inicial-, Kuqo (4), Miralles (0), Avdalovic (0), Oliver (4), Pietrus (10), Martínez (16). Eliminado: Claver.
MMT Estudiantes: Cummings (10), Jasen (14), Suárez (10), Junyent (4), Wideman (12) –quinteto inicial- Clark (0), Beirán (6), Popovic (6), Granger (9), Iturbe(2). Sin eliminados.
Árbitros: Mitjana, García González y García Leal
Fuente de San Luis (Valencia): 6.000 espectadores
Parciales: 25-24 / 30-11 / 19-20 / 22-18
Estas circunstancias se dejaron sentir en la intensidad con la que ambos conjuntos afrontaron el encuentro desde el salto inicial, viviéndose un primer cuarto denso y emocionante pero, salvo excepciones, de escasa calidad técnica. Sin duda, más corazón que cabeza en un periodo que, prácticamente, duró treinta minutos; en él se vivieron de constantes alternancias en el marcador, sin que ninguno de ambos conjuntos consiguiera imponer claramente su juego. Una canasta de Oliver sobre la bocina concedió a Pamesa la ventaja de un punto que finalmente reflejó el electrónico (25-24).
Sin embargo, el segundo cuarto fue otra historia. Pamesa borró de la pista a un Estudiantes que era incapaz de crear juego de ataque con fluidez y se atascó ante la sólida defensa de un Pamesa que, ahora sí, impuso un ritmo vivo y alegre. Con Oliver en la dirección, la previsibilidad del primer cuarto dejó paso a elevadas dosis de creatividad, aprovechando los recursos de Perovic en el poste alto, las penetraciones de Claver y Pietrus remontando línea de fondo, y el contraataque y los triples de Martínez y Douglas. Un parcial 17-7 permitió que los valencianos alcanzaran la máxima diferencia del encuentro hasta ese momento (40-29). Sonreía la Fonteta y Casimiro se veía obligado a parar el partido con un tiempo muerto. El minuto de reflexión planteado por el entrenador estudiantil no frenó, ni mucho menos, la sangría de su equipo, que seguía hundiéndose y se marchó al vestuario con una desventaja de 19 en este cuarto, para una deuda total de 20 puntos (55-35). El partido parecía sentenciado.
Sin embargo, Estudiantes, conocedor de la remontada que estuvo a punto de culminar Fuenlabrada en esta misma cancha hace diez días, salió a por todas, y consiguió hacer saltar las alarmas azulejeras. En los primeros cuatro minutos del tercer cuarto Pamesa únicamente anoto dos canastas, permitiendo que Estudiantes rebajara la diferencia hasta los 13 puntos (59-46). Quedaba mucho partido, más de 15 minutos, pero fue un espejismo. Un tiempo muerto de Fotis y la recuperación de la concentración por parte de sus jugadores devolvieron el partido a los cauces por los que venía discurriendo (74-55, min. 30).
El último cuarto no tuvo más historia que ver si Pamesa alcanzaba o no la centena de puntos, o si alguno de sus jugadores, como por ejemplo Claver, que estuvo brillante en la jornada de hoy, seguían mejorando sus estadísticas. Al fin y a la postre victoria relativamente cómoda para Pamesa, que salva una semana complicada y devuelve la tranquilidad a tierras valencianas. El Estu perdió una buena oportunidad.
Pamesa Valencia: Williams (15), Douglas (12), Dikoudis (4), Claver (23), Perovic (8) –quinteto inicial-, Kuqo (4), Miralles (0), Avdalovic (0), Oliver (4), Pietrus (10), Martínez (16). Eliminado: Claver.
MMT Estudiantes: Cummings (10), Jasen (14), Suárez (10), Junyent (4), Wideman (12) –quinteto inicial- Clark (0), Beirán (6), Popovic (6), Granger (9), Iturbe(2). Sin eliminados.
Árbitros: Mitjana, García González y García Leal
Fuente de San Luis (Valencia): 6.000 espectadores
Parciales: 25-24 / 30-11 / 19-20 / 22-18
domingo, 12 de octubre de 2008
Batacazo en el Palau Blaugrana (74-58)
La pretemporada venía anunciando nubarrones para Pamesa y, pese al anticiclón de las dos primeras jornadas, el primer duelo serio ha dejado aguaceros, y muchos, en tierras valencianas. La imagen de hoy no es la un Pamesa que quiere y debe pelear por algo más que entrar en la Copa esta temporada; es la de un conjunto ramplón que puede aspirar, como el año pasado, a ganar a los débiles y caer ante los grandes.
El primer cuarto de Pamesa fue para olvidar. Los de Fotis fueron incapaces durante muchos minutos de atacar con solvencia el aro rival, sin conseguir perforarlo -con tiro libre de Martínez-, hasta que restaban 6.51 para la bocina. Si a ello unimos que la primera canasta en juego (Perovic) no llegó hasta que restaban 4.25, y que el total de canastas en juego que consiguieron los azulejeros ascendieron a tres (dos de Perovic y un triple de Oliver), lo milagroso fue que la distancia al final del cuarto se limitara a 8 puntos (22-14).
El segundo periodo se inició por los mismos derroteros, y un tapón de Vázquez sobre Perovic, con posterior mate del barcelonista en el contraataque, ponía la máxima diferencia en el marcador (25-14, min. 11). El futuro de Pamesa en el partido no era nada halagüeño. Sin embargo, dos triples consecutivos de Rubén Douglas -ausente del Palau hasta ese momento- y la entrada en juego de otros cuantos desaparecidos -Williams, Dikoudis, etc.- propició que el encuentro cambiara (26-22, min. 14). Fotis realizó un cambio táctico, colocando conjuntamente en pista a dos bases y jugando sin Perovic; la apuesta le salió rentable ya que el partido se equilibró definitivamente (30-29, min. 16) tras un mate de Miralles. Desde ahí hasta el final del cuarto Pamesa siguió apretando las clavijas en defensa, lo que le permitió irse al vestuario con el marcador empatado (36-36) tras haber obtenido una primera ventaja en el mismo y, sobre todo, haber compensado el desastroso inicio. El partido comenzaba de nuevo.
Como sucediera con el primero, el tercer cuarto volvió a ser del Barça. Basile -tres triples en los primeros minutos-, lideró la reacción de los blaugrana que, con un parcial 15-4, volvieron a hacerse con el mando del partido (51-40, min. 25). Pamesa volvió a ser el espesísimo equipo del inicio del encuentro: dificultades en ataque y excesiva permisividad defensiva, especialmente concediendo penetraciones y rebotes ofensivos del Barça. La línea de este periodo no sufrió variación alguna y sólo dos triples de Oliver sirvieron de espejismo de reacción azulejera que no llegó a consumarse. Los diez puntos de desventaja para Pamesa se afianzaron el electrónico del Palau (59-49, min. 30).
A Pamesa le restaban diez minutos para reaccionar y dar la sorpresa; Fotis volvió a intentarlo con tres “bajitos” y sin Perovic, pero esta vez la receta no le resultó efectiva. Más bien todo lo contrario. Las constantes del tercer cuarto no sólo se mantuvieron, sino que incluso se acrecentaron en el último de los periodos y la victoria barcelonista era evidente desde mucho antes de la finalización del encuentro (68-51, min. 35). Pamesa terminó desquiciado (22 puntos en la segunda parte), sin un quinteto claro y con una pobre anotación (74-58).
La primera semana de competición finaliza para los valencianos con dos victorias y una derrota, balance positivo si tenemos en cuenta que dos de sus encuentros han sido lejos de Valencia; pese a ello, la parte negativa, que la hay, es que se ha ganado contra los equipos de abajo (en la cancha del Cai, recién ascendido, y en la Fonteta ante el Fuenla) y se ha perdido holgadamente en la cancha de uno de los rivales de arriba. Queda mucho trabajo por delante. El próximo domingo, el Estu.
Los datos del partido:
Regal FC Barcelona: Lakovic (13), Basile (21), Barton (6), Andersen (0), Santiago (6) –quinteto inicial- Ilyasova(9), Vázquez(10), Barret (2), Grimau (5), Navarro (0), Sada (2). Sin eliminados.
Pamesa Valencia: Williams (4), Martínez (2), Dikoudis (5), Claver (8), Perovic (8) –quinteto inicial-, Kuqo (3), Miralles (6), Avdalovic (0), Oliver (9), Pietrus (2), Douglas (11). Sin eliminados.
Árbitros: Pérez Pérez, Munar y Murgui
El primer cuarto de Pamesa fue para olvidar. Los de Fotis fueron incapaces durante muchos minutos de atacar con solvencia el aro rival, sin conseguir perforarlo -con tiro libre de Martínez-, hasta que restaban 6.51 para la bocina. Si a ello unimos que la primera canasta en juego (Perovic) no llegó hasta que restaban 4.25, y que el total de canastas en juego que consiguieron los azulejeros ascendieron a tres (dos de Perovic y un triple de Oliver), lo milagroso fue que la distancia al final del cuarto se limitara a 8 puntos (22-14).
El segundo periodo se inició por los mismos derroteros, y un tapón de Vázquez sobre Perovic, con posterior mate del barcelonista en el contraataque, ponía la máxima diferencia en el marcador (25-14, min. 11). El futuro de Pamesa en el partido no era nada halagüeño. Sin embargo, dos triples consecutivos de Rubén Douglas -ausente del Palau hasta ese momento- y la entrada en juego de otros cuantos desaparecidos -Williams, Dikoudis, etc.- propició que el encuentro cambiara (26-22, min. 14). Fotis realizó un cambio táctico, colocando conjuntamente en pista a dos bases y jugando sin Perovic; la apuesta le salió rentable ya que el partido se equilibró definitivamente (30-29, min. 16) tras un mate de Miralles. Desde ahí hasta el final del cuarto Pamesa siguió apretando las clavijas en defensa, lo que le permitió irse al vestuario con el marcador empatado (36-36) tras haber obtenido una primera ventaja en el mismo y, sobre todo, haber compensado el desastroso inicio. El partido comenzaba de nuevo.
Como sucediera con el primero, el tercer cuarto volvió a ser del Barça. Basile -tres triples en los primeros minutos-, lideró la reacción de los blaugrana que, con un parcial 15-4, volvieron a hacerse con el mando del partido (51-40, min. 25). Pamesa volvió a ser el espesísimo equipo del inicio del encuentro: dificultades en ataque y excesiva permisividad defensiva, especialmente concediendo penetraciones y rebotes ofensivos del Barça. La línea de este periodo no sufrió variación alguna y sólo dos triples de Oliver sirvieron de espejismo de reacción azulejera que no llegó a consumarse. Los diez puntos de desventaja para Pamesa se afianzaron el electrónico del Palau (59-49, min. 30).
A Pamesa le restaban diez minutos para reaccionar y dar la sorpresa; Fotis volvió a intentarlo con tres “bajitos” y sin Perovic, pero esta vez la receta no le resultó efectiva. Más bien todo lo contrario. Las constantes del tercer cuarto no sólo se mantuvieron, sino que incluso se acrecentaron en el último de los periodos y la victoria barcelonista era evidente desde mucho antes de la finalización del encuentro (68-51, min. 35). Pamesa terminó desquiciado (22 puntos en la segunda parte), sin un quinteto claro y con una pobre anotación (74-58).
La primera semana de competición finaliza para los valencianos con dos victorias y una derrota, balance positivo si tenemos en cuenta que dos de sus encuentros han sido lejos de Valencia; pese a ello, la parte negativa, que la hay, es que se ha ganado contra los equipos de abajo (en la cancha del Cai, recién ascendido, y en la Fonteta ante el Fuenla) y se ha perdido holgadamente en la cancha de uno de los rivales de arriba. Queda mucho trabajo por delante. El próximo domingo, el Estu.
Los datos del partido:
Regal FC Barcelona: Lakovic (13), Basile (21), Barton (6), Andersen (0), Santiago (6) –quinteto inicial- Ilyasova(9), Vázquez(10), Barret (2), Grimau (5), Navarro (0), Sada (2). Sin eliminados.
Pamesa Valencia: Williams (4), Martínez (2), Dikoudis (5), Claver (8), Perovic (8) –quinteto inicial-, Kuqo (3), Miralles (6), Avdalovic (0), Oliver (9), Pietrus (2), Douglas (11). Sin eliminados.
Árbitros: Pérez Pérez, Munar y Murgui
jueves, 9 de octubre de 2008
La defensa de Pamesa ahoga al Fuenla (81-75)
Fuenlabrada saltó al parqué de la Fonteta con más brío y agilidad mental que Pamesa, lo que propició que los hombres de Guil desbordaran al conjunto taronja en todas y cada una de las jugadas de los primeros minutos de partido. Tal era la permisividad defensiva de los valencianos que, en poco más de dos minutos, el marcador reflejaba un 4-13 favorable al conjunto madrileño. Sin embargo, la dinámica del encuentro sufrió un giro paulatino a partir de ese momento, lo que provocó que Pamesa, sin estridencias, fuera remontando poco a poco para llegar a irse 5 puntos arriba (24-19) al final del primer cuarto. Las claves, sin duda, fueron la intensidad que comenzaron a aplicar los de Fotis en todas sus acciones, especialmente en las defensivas, así como el papel predominante que adquirió Perovic tanto en ataque (8 puntos en 9 minutos) como debajo de su tablero.
El segundo cuarto mantuvo la línea que había adquirido la segunda fase del primero y Pamesa, con ciertas dificultades en el ataque estático, mantuvo su diferencia en el marcador -que siempre oscilaba entre 5 y 10 puntos- sobre la base de su intensidad defensiva, lo que le permitía provocar constantes pérdidas de los visitantes y generar situaciones de contraataque y canastas fáciles. Un par de triples de Claver y Williams permitieron que Pamesa se fueran al vesturario con 11 puntos de ventaja (46-35), la máxima diferencia del encuentro hasta ese momento.
El tercer cuarto fue el de la desesperación de Luis Guil; pese a sus indicaciones, cambios, tiempos muertos y aspavientos no pudo conseguir que los parámetros del encuentro cambiaran, ni evitar que la ventaja de Pamesa siguiera creciendo. En el minuto 28 (65-45) el partido estaba prácticamente sentenciado. Al Fuenla sólo le restaba un cartucho en la recámara: la presión a toda pista; tampoco funcionó, 22 arriba para Pamesa (73-51) al final del cuarto.
Los diez minutos finales parecían innecesarios, pero la excesiva relajación de Pamesa demostró lo contrario. Fotis no supo motivar a sus hombres en esta fase del encuentro ni frenar el arreón final del Fuenla, y su equipo, que sólo anotó 8 puntos en este cuarto, se dejó llevar hasta el punto de poner en riesgo una victoria que era amplia y merecida. A falta de 30 segundos sólo ganaban por 5 puntos y el balón era de posesión madrileña. La afición se puso tan nerviosa o más que los jugadores locales y acabó silbándoles entre tímidos aplausos cuando se retiraban con 81-75 en el marcador final.
En resumen, y si exceptuamos la dejación final, buen partido de Pamesa, especialmente en defensa, que tras sus dos victorias en las primeras jornadas ligueras tiene el próximo sábado en el Palau Blaugrana su primera prueba de fuego de la temporada. Por lo que respecta a Alta Gestión el desequilibrio entre su juego interior y exterior es más que evidente, siendo interesante la pareja Oleson-Blanco en el perímetro (mucho mejor el americano con 39 de valoración que el español) y dejando bastante que desear su juego en la pintura, especialmente el del portorriqueño Ramos (valoración de -6 hoy).
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 5.500 espectadores
Parciales: 24-19 / 22-16 / 25-16 / 8-24
Pamesa Valencia: Williams (5), Martínez (13), Pietrus (0), Claver (5), Perovic (10) –quinteto inicial-, Kuqo (6), Miralles (2), Avdalovic (3), Oliver (18), Dikoudis (10), Douglas (9). Sin eliminados.
Alta Gestión Fuenlabrada: Valters (8), Blanco (11), Oleson (28), Bueno (6), Mainoldi (3) –quinteto inicial- López (8), Ramos (0), Paraíso (8), Radivojevic (0), Sandes (3). Sin eliminados.
Árbitros: De la Maza, Jiménez y Cardús
El segundo cuarto mantuvo la línea que había adquirido la segunda fase del primero y Pamesa, con ciertas dificultades en el ataque estático, mantuvo su diferencia en el marcador -que siempre oscilaba entre 5 y 10 puntos- sobre la base de su intensidad defensiva, lo que le permitía provocar constantes pérdidas de los visitantes y generar situaciones de contraataque y canastas fáciles. Un par de triples de Claver y Williams permitieron que Pamesa se fueran al vesturario con 11 puntos de ventaja (46-35), la máxima diferencia del encuentro hasta ese momento.
El tercer cuarto fue el de la desesperación de Luis Guil; pese a sus indicaciones, cambios, tiempos muertos y aspavientos no pudo conseguir que los parámetros del encuentro cambiaran, ni evitar que la ventaja de Pamesa siguiera creciendo. En el minuto 28 (65-45) el partido estaba prácticamente sentenciado. Al Fuenla sólo le restaba un cartucho en la recámara: la presión a toda pista; tampoco funcionó, 22 arriba para Pamesa (73-51) al final del cuarto.
Los diez minutos finales parecían innecesarios, pero la excesiva relajación de Pamesa demostró lo contrario. Fotis no supo motivar a sus hombres en esta fase del encuentro ni frenar el arreón final del Fuenla, y su equipo, que sólo anotó 8 puntos en este cuarto, se dejó llevar hasta el punto de poner en riesgo una victoria que era amplia y merecida. A falta de 30 segundos sólo ganaban por 5 puntos y el balón era de posesión madrileña. La afición se puso tan nerviosa o más que los jugadores locales y acabó silbándoles entre tímidos aplausos cuando se retiraban con 81-75 en el marcador final.
En resumen, y si exceptuamos la dejación final, buen partido de Pamesa, especialmente en defensa, que tras sus dos victorias en las primeras jornadas ligueras tiene el próximo sábado en el Palau Blaugrana su primera prueba de fuego de la temporada. Por lo que respecta a Alta Gestión el desequilibrio entre su juego interior y exterior es más que evidente, siendo interesante la pareja Oleson-Blanco en el perímetro (mucho mejor el americano con 39 de valoración que el español) y dejando bastante que desear su juego en la pintura, especialmente el del portorriqueño Ramos (valoración de -6 hoy).
Ficha Técnica
Fuente de San Luis (Valencia). 5.500 espectadores
Parciales: 24-19 / 22-16 / 25-16 / 8-24
Pamesa Valencia: Williams (5), Martínez (13), Pietrus (0), Claver (5), Perovic (10) –quinteto inicial-, Kuqo (6), Miralles (2), Avdalovic (3), Oliver (18), Dikoudis (10), Douglas (9). Sin eliminados.
Alta Gestión Fuenlabrada: Valters (8), Blanco (11), Oleson (28), Bueno (6), Mainoldi (3) –quinteto inicial- López (8), Ramos (0), Paraíso (8), Radivojevic (0), Sandes (3). Sin eliminados.
Árbitros: De la Maza, Jiménez y Cardús
jueves, 4 de septiembre de 2008
Objetivo Euroliga
Tras el discreto curso baloncestístico 2007-08, Pamesa Valencia ha arrancado su pretemporada en Andorra con ánimo de redención y un objetivo muy determinado: colarse entre los cuatro primeros de la Liga ACB y alcanzar plaza de Euroliga.
Para ello, Katsikaris y Rogers han renovado buena parte de su plantilla, incorporando cuatro caras nuevas (una quinta está aún por determinar) y dando continuidad a hombres como Williams, Oliver o Douglas, que resultaron piezas clave durante la temporada pasada. Entre las novedades, todos ellos jugadores experimentados, encontramos a Dimos Dikoudis, viejo conocido de la parroquia valenciana, que vestirá por tercera vez la elástica taronja; junto a él, dos veteranos en liga ACB como Rafa Martínez y Floren Pietrus, y la más llamativa de las contrataciones, la de Ermal Kuqo.
No obstante, desde mi punto de vista, la clave de la temporada de Pamesa puede estar en el rendimiento que ofrezcan dos jugadores que ya están insertos en la plantilla, así como en quién sea el rostro y nombre que se coloque en el cromo de la quinta contratación. Me explico.
En relación con la primera cuestión, Vule Avdalovic, prácticamente inédito por su lesión de rodilla la temporada anterior, y Víctor Claver, al que Fotis no acaba de encontrarle el sitio, van a ser determinantes. De la recuperación del primero y la eclosión del segundo van a depender buena parte de las aspiraciones de este conjunto. Con ellos en forma, Pamesa va a ser mejor y va a poder marcar diferencias.
Por otra parte, la renovación de la plantilla necesita de una guinda que pende del quinto fichaje. Van der Spiegel hubiera sido un excelente colofón para esta pléyade de jugadores, pero sus exigencias, su estado físico o ambas cosas -unidas a la nefasta “experiencia Rebraca” del curso pasado- han impedido su contratación. Ahora, tal vez demasiado tarde, Pamesa necesita que su undécima ficha la ocupe un jugador de más de 2.10 metros, que domine la pintura y los tableros, y que ofrezca unas prestaciones de las que el conjunto carece. Es imprescindible que así sea.
Si bien Pamesa cuenta con un buen trío de bases (Avdalovic, Williams y Oliver), con un aceptable perímetro (donde, además de alguno de los anteriores están Martínez y Douglas) y con una potente representación en la zona de ala-pívot (Pietrus, Dikoudis y Claver), el puesto de pívot puro, el de center, con la única representación de Kuqo y Miralles, anda un tanto huérfano. Ahí está la clave. La consecución de un buen fichaje para esa zona será determinante para el éxito de la temporada; sin él no se puede competir con los grandes de España y Europa.
Sobre la base de las premisas planteadas, y dando por supuesto que alguno de los grandes -como por ejemplo el DKV sin Aito ni Rudy- pueden bajar de revoluciones, Pamesa puede estar en condiciones de pelear por su objetivo. Tiempo al tiempo. De momento, las primeras pruebas se producen este mismo fin de semana, primero de septiembre, en Reus, donde Pamesa va a participar en un interesante cuadrangular con el histórico y recién ascendido CAI Zaragoza y con dos de los grandes, Madrid y Joventut. Ya salta el balón. Comienza la ACB 08-09.
Para ello, Katsikaris y Rogers han renovado buena parte de su plantilla, incorporando cuatro caras nuevas (una quinta está aún por determinar) y dando continuidad a hombres como Williams, Oliver o Douglas, que resultaron piezas clave durante la temporada pasada. Entre las novedades, todos ellos jugadores experimentados, encontramos a Dimos Dikoudis, viejo conocido de la parroquia valenciana, que vestirá por tercera vez la elástica taronja; junto a él, dos veteranos en liga ACB como Rafa Martínez y Floren Pietrus, y la más llamativa de las contrataciones, la de Ermal Kuqo.
No obstante, desde mi punto de vista, la clave de la temporada de Pamesa puede estar en el rendimiento que ofrezcan dos jugadores que ya están insertos en la plantilla, así como en quién sea el rostro y nombre que se coloque en el cromo de la quinta contratación. Me explico.
En relación con la primera cuestión, Vule Avdalovic, prácticamente inédito por su lesión de rodilla la temporada anterior, y Víctor Claver, al que Fotis no acaba de encontrarle el sitio, van a ser determinantes. De la recuperación del primero y la eclosión del segundo van a depender buena parte de las aspiraciones de este conjunto. Con ellos en forma, Pamesa va a ser mejor y va a poder marcar diferencias.
Por otra parte, la renovación de la plantilla necesita de una guinda que pende del quinto fichaje. Van der Spiegel hubiera sido un excelente colofón para esta pléyade de jugadores, pero sus exigencias, su estado físico o ambas cosas -unidas a la nefasta “experiencia Rebraca” del curso pasado- han impedido su contratación. Ahora, tal vez demasiado tarde, Pamesa necesita que su undécima ficha la ocupe un jugador de más de 2.10 metros, que domine la pintura y los tableros, y que ofrezca unas prestaciones de las que el conjunto carece. Es imprescindible que así sea.
Si bien Pamesa cuenta con un buen trío de bases (Avdalovic, Williams y Oliver), con un aceptable perímetro (donde, además de alguno de los anteriores están Martínez y Douglas) y con una potente representación en la zona de ala-pívot (Pietrus, Dikoudis y Claver), el puesto de pívot puro, el de center, con la única representación de Kuqo y Miralles, anda un tanto huérfano. Ahí está la clave. La consecución de un buen fichaje para esa zona será determinante para el éxito de la temporada; sin él no se puede competir con los grandes de España y Europa.
Sobre la base de las premisas planteadas, y dando por supuesto que alguno de los grandes -como por ejemplo el DKV sin Aito ni Rudy- pueden bajar de revoluciones, Pamesa puede estar en condiciones de pelear por su objetivo. Tiempo al tiempo. De momento, las primeras pruebas se producen este mismo fin de semana, primero de septiembre, en Reus, donde Pamesa va a participar en un interesante cuadrangular con el histórico y recién ascendido CAI Zaragoza y con dos de los grandes, Madrid y Joventut. Ya salta el balón. Comienza la ACB 08-09.
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